
Un intento de respuesta a aquella consulta me llevó revisar unas entre otras páginas del libro de donde las extraje, "Arte y locura" por M. Cristina Melgar, Eugenio López de Gomara y Roberto Doria Media Eguía, quienes en su Introducción a-notan: "Foucault escribió que, cuando la ciencia comenzó su "largo monólogo con la razón acerca de la locura", se dejó de oír la voz de la locura. Razón y locura se contradicen. No obstante, las artes, las ciencias y lastecnologías suelen revelar que las distancias son menos largas y las barreras más flexibles. ¿Acaso Goya no llamó al grabado que debía encabezar sus caprichos"Los sueños de la razón producen monstruos"? La sinrazón de la razón y la verdad de la locura no se le escaparon al hombre en ninguna época de su historia."
Esto si tenemos en cuenta que para una diversa producción artística (Web mediante), uno de los pactos fundacionales se configura en y a través de las prácticas del compartir, del (to share) , de los juegos de la comunicación, la circulación, la interactividad y la interconectividad. De la traslación telemática, la interconexión de nuevos mundos interrelacionados y la "re-creación" de universos de sentidos comunicantes de diversos modos.
Si vamos por un momento a los territorios que producen uno de los mayoresefectos de objetivación, a esos de la ciencia, veremos como entre algunas de sus provincias, la de la Física Cuántica viene provocando, hace un tiempo ya, ciertos temblores en los suelos de la estabilidad. A partir de sus apuestas y supuestos teórico/práctico/imaginarios, las conjugaciones de posibles e improbables interacciones sujeto/objeto/entorno/mecanismos deobservación, perfilan las más diversas variables de realidad, escapadas de calquier intento de establecer índices estadísticos imperturbables. Navegando entre principios como el de incertidumbre/indeterminación, referido a la disposición no precisa en el espacio/tiempo de los elementos subatómicos, o el de Complementariedad, acerca del comportamiento dual de aquellos elementos, ya sea que se perciban en forma de onda y/o partícula; y desprendida de esos recorridos, la posibilidad de "imaginar" configuraciones de "universos paralelos", me encuentro con un ensayo titulado "Borges, Teoría cuántica y universos paralelos". En él, Oscar A. Marco Rodríguez apunta éste entre otros párrafos:
"La teoría cuántica, aunque extraña y a veces reñida con el sentido común, es la más exitosa y abarcativa de todos los razonamientos de la ciencia física y en y por ella se postula que es posible que no exista una sola "realidad"; pueden existir potencialmente infinitas "realidades" e identidades, tantas como elementos -ora objetos/sujetos, ora sujetos/objetos- que interaccionan (...) en"El jardín de los senderos que se bifurcan", Borges ya en 1941, a través de sus personajes, nos habla de sus sospechas sobre la potencial multiplicidad de la "realidad":
"...En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pên, opta -simultáneamente, por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones en la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang, ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts'ui Pên, todos los desenlaces ocurren..."(Capítulo IV - Desarrollo de la teoría del "Todo" y la metáfora del"Sintonizador")Y ya que vamos por estos recorridos de simultaneidades podríamos volver sobre otras realidades que, como las de Luis, el artista psicótico de principios de estos escritos, traen consigo imaginarios felinos. Sí, porque según los pre-supuestos cuánticos de la paradoja del Gato de Schödinger, este singular felino, puesto en una particular situación experimental, podría encontarse simultáneamente vivo y muerto:


















































