25 ene. 2009

19 ene. 2009

Cuerpo y Subjetividad 2.0

La triple W, la Red, la Web, esa metáfora de nudos y vacíos, de huecos y ataduras.
Otros espacios, otros tiempos, otras virtualidades, otros cuerpos, y todos enlazados. Pero cuerpos cómo, y cuáles? Según algunos de los discursos de Foucault , cuerpo es "el lugar", fuera de todo lugar, ese conductor a mútiples lugares, esa implacable topía en cualquier fábrica de heterotopías, utopías o distopías.
"Mi cuerpo, de hecho, está siempre en otra parte, vinculado con todos los allá que hay en el mundo; y, a decir verdad, está en otro lugar que no es precisamente el mundo, pues es alrededor de él que están dispuestas las cosas; es en relación a él, como si se tratara de un soberano, que hay un arriba, un abajo, una derecha, una izquierda, un delante, un detrás, un cerca y un lejos: el cuerpo es el punto cero del mundo, allí donde los caminos y los espacios se encuentran. El cuerpo no está en ninguna parte: está en el corazón del mundo, en ese pequeño núcleo utópico a partir del cual sueño, hablo, avanzo, percibo las cosas en su lugar, y también las niego en virtud del poder indefinido de las utopías que imagino. Mi cuerpo es como la Ciudad del Sol: no tiene lugar, pero a partir de él surgen e irradian todos los lugares posibles, reales o utópicos."
Me pregunto entonces, cuál es el sitio, nuestro sitio en "la Red"? Cómo estamos o dejamos de estar en ella? qué sucede cuando percepciones corporales reformateadas nos introducen en tiempos/espacios expandidos? Se trata sólo de un dilatado macroespacio externo?
Sucede que a una dilatación inevitablemente le corresponde alguna contracción. Todo retorna al cuerpo, a sus microespacios, a sus sensaciones propioceptivas.
La Red es también y además efecto corpóreo, ritual privado y público, siempre de un modo diferencial, pero y lo más característico, es un mutante complejo de flujos en constante circulación. Sus espacios, sus tiempos están constituídos de feed-backs, de elementos, formas y sustancias expresivas compartibles. Sí, es que uno de las pactos fundantes de estos fluidos entornos es el de compartir.
De algún modo, cualquier práctica humana social puede definirse según esquemas que contemplan "espacios" de producción, circulación y recepción, seguramente diremos que la circulación, ese "sitio" tan difícil de recortar y estatizar en alguna probeta de análisis de laboratorio, es en estos entornos instancia dominante, en ella las otras dos se fundan, funden y con-funden.
Virtualidad, cuerpos, sensaciones, percepciones diferenciales configurando disímiles tiempos y espacios. No similares sí, pero la pregunta es con respecto a qué? Los parámetros pueden ser variables, y las respuestas en consecuencia también. Porque la virtualidad, vulgarmente entendida como "irrealidad", también construye sus efectos de real sus verosimilitudes.
Entre los artículos que componen el texto Christian Metz y la teoria del cine, se cuenta un escrito de Jacques Aumont, La analogía reencarada (divagación), el cual inaugura sus recorridos con un epígrafe que cita a Edmon Jabès, “La similitud es, en sí misma, traición; pues alienta al otro a no tratar de conocernos jamás”
Por su parte, Christian Metz, en uno de sus trabajos y bajo el subtítulo "Lo verosímil", en "El decir y lo dicho en el cine: ¿hacia la decadencia de un cierto versosímil?" relata, entre otras cuestiones, cómo para Aristóteles, lo verosímil se definía como conjunto de lo que es posible a los ojos de los que saben, (y lo posible a su vez identificado con lo posible verdadero, lo posible real).
Nos dice luego que, un tiempo después, para los Clásicos franceses del S XVII, era verosímil aquello conforme a las leyes de un género establecido. En ambos casos, en la antigüedad Aristotélica y en posteriores tiempos de modernidad clásica, es en relación con discursos y, con discursos ya pronunciados que se define lo Verosímil, apareciendo así como un efecto de corpus. Lo verosímil sugeriría pues, una reducción de lo posible, una restricción cultural y arbitraria de los posibles reales, y solo pasarían entre todos los posibles aquellos autorizados por discursos anteriores.
Retomando el hilo de la red una vez más, además de la Web que aquí me y nos convoca, traigo por un momento al Cine y la Tv, ¿otros dos géneros de la virtualidad?
"Veamos", percibamos por un momento, lo que acontece con "la mirada a cámara" de un periodista en un programa de noticias, ella construye un efecto de real, es percibida por nosotros espectadores como código propiciador de contacto directo, casi como el que establecería en una sala de conferencia en un espacio físico-real.
Pero qué sucede, si en un film, de repente notamos que un actor dirige su mirada a cámara? Las posibilidades son dos, que entendamos que se está dirigiendo a otro personaje, en el modo cámara subjetiva, (o sea, ella puesta en el lugar de ese otro personaje), o por el contrario que aquella mirada nos provoque una especie de efecto de ruptura de pacto, el efecto de real, lo verosímil de acuerdo a las convenciones de la cinematografía tradicional, es que esa realidad ficcional que se desarrolla detrás de la pantalla no establezca efecto de contacto en vivo y directo con el espectador. Exactamente lo contrario a los efectos percibidos en la virtualidad real? ficcional? de un noticiero de tv.
Volvamos a la Web. Es verosímil que un avatar en Second Life, realice el gesto de escribir en un teclado cuando "habla", cuando se comunica "verbalmente", "escrituralmente" con otro, porque quienes animamos esos avatares nos comunicamos de ese modo. Es verosímil con respecto a la propia práctica que nosotros, los que estamos detrás de los ordenadores activamos al introducirnos, avatar mediante, a nuestra "segunda vida". Ahora bien, no es verosímil aquel gesto-práctica, si acudimos a relaciones, en las cuales el parámetro establecido sea la forma más ordinaria de comunicarnos en real life, a través de la verbalidad oral.
Y hablando de oralidades, de cuerpo, de percepciones y sentidos, me pregunto por qué el llamado Cibersexo es materia de asidua práctica online, y acelerada producción discursiva en y fuera de línea?
La cuestión es que de todos los modos de comunicación, quizás sea el sexo el que requiera de la puesta en escena de todos los sentidos, al menos así lo entendíamos todos, hasta que el Cibersexo hizo su masiva aparición.
Digo, para otro tipo de comunicaciones, entre otros tipos de interlocutores que no sean "amantes", pareciera ser que no necesitaríamos de un modo tan imprescindible los datos provenientes de todos y cada uno de los sentidos.
Sin duda la mayoría de los sitios de la red, y más aún de los espacios mass media en general, privilegian el modo comunicativo que se vale de la imagen visual o auditiva. Pero y además ¿ellas traducidas a qué otros modos de lenguajes?, y ubicadas en qué lugares? las más de las veces en sitios ilustrativos del "verbo".
Sigo creyendo que aún la palabra, la verbalidad oral o escrita, como productora de códigos comunicacionales y como aparato traductor de percepciones varias, es la que predomina por sobre los modos de "decir" de todos y cada uno de los sentidos. Sucede quizás sí, que las experiencias perceptivas de la visualidad y la audición, sean las más fáciles de traducir, las que presenten menos dificultades a la hora de simbolizarlas en palabras.
La vista y el oído son los sentidos de las grandes distancias, y cuyos estímulos percibimos como capaces de mayor efecto prolongado en el tiempo. Son "los sentidos del cuerpo adulto" que ya dominó la capacidad simbólica y sabe comunicarse palabra mediante.
Mientras, de algún modo, el tacto, el olfato, el gusto, son percibidos como los sentidos de nuestra "primitividad", de la proximidad, hasta podríamos decir los más uterinos? El mundo fue en un primer momento, antes que símbolo verbal, aquello que estaba a nuestro próximo alcance, que podíamos oler, tocar y chupar.
De bebés, el mundo era una fuerte impronta de comunicaciones con algo que todavía no reconocíamos exactamente como externo o interno, y que pasaba por nuestra boca, nuestras fosas nasales y nuestra piel, más de allá de lo que transcurría por nuestros ojos (en un principio en forma muy difusa) y nuestros oídos, sólo sonidos, timbres, sin sentido gramático, ni sintáctico, ni lexical convencionalizado en códigos.
Si el sexo no se priva de éstas primitivas sensorialidades, ni por supuesto de aquellas otras dos más "evolucionadas" de la vista y el oído, lo que se cuestiona al cibersexo, entre otras cuestiones, son esas ausencias de toques, olores y gustos, de aquella primitividad cognitiva-afectiva-sensorio-comunicacional.
Pero como una vez decía al principio de este discurrir sensitivo, a un movimiento de expansión, a una onda larga, le corresponde luego una contracción, una onda corta. No dudo que en algún momento quizás, cuando "ideológicamente" entendamos que, la Red también es espacio de proximidades, los modos de poder transmitir y compatir texturas táctiles, olores y sabores traducidos a bits?, serán seriamente tomados en cuenta en las configuraciones de materialidades expresivas circulantes en la triple W.
¿Sucederá quizás que áun para nosotros como cuerpo social, no son verosímiles los microespacios de aproximación en estos sitios entendidos como macros, como transportes de larga distancia? No lo sé, las preguntas surgen, cada vez más, las diversas circulaciones irán seguramente dibujando sus respuestas, sus merodeos y acercamientos.
Mientras, como mi cuerpo mucho no entiende de concretas fronteras entre espacios extras, intras, virtuales, reales, gentes in or out-siders, quería compartir estas sensaciones y pensamientos que aquí posteo, con Artilunio, con sus visitantes, con la red, y quienes la tejen, en éste día, en el que festejo un año más que se suma a mis ex 34. Si 35 años ya! en (¿real life?). Bueno 35 y 8 meses si contamos, y por qué no, los tiempos de mi experiencia intrauterina (sí, me adelanté un mes)
Si pudiera, además de estas palabras, imágenes varias y sonidos, compartiría aquí, el perfume, el sabor, y la textura de la torta de coco que estoy a punto de preparar. Pero por ahora, y quizás no por mucho tiempo más, los dejo con el poder evocador y convocador de los sentidos integrados, ese del que es capaz el megasentido de la imaginación.

5 ene. 2009

Sellado al vacío

Sitio cargado de usos y sentidos. Vacío, espacio de llenos y re-llenos. Pero, vacío de qué? Se trata de algo que falta? o sólo una dirección diferencial de algún tipo de "mirada"?

Un difundido y popular enunciado lo dice, existe una doble posibilidad de "ver" el vaso medio lleno o medio vacío. ¿Qué es lo que dirge la elección por una u otra opción? Evidentemente no todo está puesto en la materialidad de lo percibido. No nos olvidemos que la percepción es siempre una interrelación de pareja, un fenómeno dialéctico, un feed-back sujeto-objeto.

Resulta paradójico, pero el vacío representa un tipo de material sensorial/expresivo/discursivo hiperglosado, abordado desde múltiples modos comunicativos y en diversos ámbitos de las culturas.

Los enunciados del vacío podrían saciar más allá de la plenitud.

Repasemos una de las más reconocidas asociaciones: vacío-agujero, vacío-desaparición, vacío-ausencia, vacío-opuesto-a-lleno, vacío-desocupado, vacío-agujero psíquico-locura, vacío-estupidez, vacío-trivial, vacío-soledad, vacío-meditación/trascendentalista, vacío-blanco, vacío-aire, vacío-sin-aire, vacío-silencio, vacío-muerte, vacío-inmaterialidad, vacío-de bytes, vacío-nada, vacío-caída-al, vacío-hueco, vacío-zen, vacío-negativo, vacío-castración, vacío-falta, vacío-deshabitado, vacío-desierto, vacío-libre, vacío-languidez, vacío-hambre, vacío-limpio, vacío-disponible, vacío-minimalismo, vacío-ingravidez, vacío-incoloro, vacío-no-sonoro, vacío-inodoro, vacío-insípido.

Y la lista podría continuar re-cargada.

Si viajamos por un momento al espacio intergaláctico podríamos decir que allí los célebres agujeros negros, se presumen "vacíos" espacio-temporales hiperdensos, oscuros, imantaciones devoradoras, llenas, "tragando" hasta la propia materia lumínica, de allí su "negrura". Volviendo un poco más aquí, a un circuito gravitacional más cercano y terráqueo como el del arte; la cita, la mención, el abordaje al vacío "ocupa" extensos lugares. Circula inundando multiplicidad de producciones discursivas puestas en diversas materialidades no verbales y verbales. Desde el renombrado horror al vacío singularizado en abigarradas representaciones códice/pictóricas o escultóricas/arquitectónicas de las Culturas Mayas pasando por paradigmas históricos como el Blanco sobre blanco de Malevitch, los tajos y agujeros en las superficies de L. Fontana, el salto al vacío de Yves Klein, el Minimalismo, la desaparición de la pintura y la crónica de su muerte anunciada por el objeto, el arte conceptual , los mil y un Duchamp's después de Duchamp, la desmaterialización del arte y los pos, hasta la última Bienal del vacío.

El vacío-desmaterialización también puede alcanzar diversos grados de saturación.

La cuestión es que el vaso del que hablaba en un principio, en nuestro estado actual de culturas de transición, podría llegar a percibirse de un modo algo esquizoide. Se habla del hipersaturado bombardeo de imágenes varias e informaciones a las que, nuestras percepciones actuales se ven crecientemente sometidas. Algo así como una Sobredosis (de TV, según Soda Stereo).

Pero, y a la vez, de ellas se distingue su cualidad de Simulacro (de tensión, según los enanitos verdes).

Estaríamos entonces repletos de vacíos-imágenes (ellas como ausencias de ¿"reales"?)

"No existes tu presencia es mi pesadilla..." (otra vez, según Soda...)

Simulación, virtualidad, imaginación, tecnología de la imagen y de la no-imagen, como presencias sustitutivas. Sustituciones si, pero cómo y de qué?

En "Las prácticas mediáticas pre-digitales y post-analógicas"-MEACVAD-(2008), se publica un ensayo titulado "La era de la ausencia". Allí, Peter Weibel bajo el subtítulo "Psycho-Techné: La técnica como lenguaje de la ausencia" apunta éstos, entre otros párrafos:

"(...) Lo que en primer momento se puede percibir como una pérdida, también puede verse como un logro. La presencia simulada en el espacio virtual telemático puede realizarse en cualquier momento y en cualquier lugar. De ahí se deduce que una estética de la ausencia es, al mismo tiempo, una estética de la telepresencia. Toda tecnología es tele-tecnología. Pero igualmente toda tecnología es psycho-techné. Mediante la técnica no sólo se superan distancias en el tiempo y el espacio, sino que también se sanan las heridas causadas por ella, una estética de la ausencia también es una terapia contra la ausencia, la superación del dolor causado por la ausencia (...) En el tecnomundo predominan lo simbólico y lo imaginario. Como dice Paul Virilo: "La imagen prevalece frente al ser". El ser desaparece (...) Según el mensaje de Jacques Lacan, el sujeto relativizado, que nace de la relación dialéctica con el otro, puede conseguir su soberanía simbólica, más acá de lo real y más allá de lo imaginario. La des/aparición de los sentidos, del cuerpo, del otro, de las cosas, forma parte irremediablemente, de este modo, de la actividad constructiva del sujeto (...)

En cualquier proceso de transformación algo desaparece y algo aparece (...) la transformación genera ausencia. La estética de la ausencia acompaña a una era de ausencias. Esta estética será tanto más fundamental cuanto más radical sea la transformación del mundo. Es el mundo de transición, y no la desaparición del mundo, lo que constituye el objeto verdadero de la estética de la ausencia."

El vacío como parámetro, sus representaciones, percepciones, posiciones y oposiciones, parecen ser signos de constante presencia. Por momentos, "sellos de agua", casi imperceptibles, en otros, "marca grabada a fuego". ¿Hacia dónde estarán virando, cultura software mediante, los relatos, presenta-ciones, sensaciones y modos de percepción del vacío-ausencia? ¿0 Bytes?

Según una frase geek , "el vaso no está medio lleno o medio vacío. Simplemente es del doble del tamaño que debe ser". Lo cierto es que las mutaciones son infaltables variantes a tener en cuenta. Las des-apariciones, ausencias y vacíos re-formateados, se meta-morfosean.

Y hablando de formas, los envases sellados al vacío mantienen preservados sus contenidos de una manera segura y por tiempo más o menos prolongado. Pero en ellos, los períodos de conservación se inscriben indicando fecha de elaboración y vencimiento.